Piensa en la última vez que te quedaste sin luz. Muchos solo hemos estado unas horas sin electricidad, a diferencia de quienes sufrieron los devastadores huracanes recientes. Perdimos el acceso a algunos de nuestros lujos y entretenimiento, ¿verdad? Pero al menos solo duró unas horas.
¿Y si no hubiera sido así?
¿Qué pasaría si toda la nación perdiera el acceso al agua potable? ¿O incluso al agua en general? A nivel personal, ya no podríamos cepillarnos los dientes, lavarnos las manos, cocinar ni siquiera preparar café (¡qué horror!). Apestaríamos: se acabaron las duchas y los baños (¡qué horror aún!). Ahora pensemos en algo aún más grande: los restaurantes no podrían cocinar. Las cafeterías y las cervecerías no podrían preparar café ni cerveza. Los dentistas no podrían limpiar los dientes de sus pacientes (quienes odiamos ir al dentista podríamos alegrarnos temporalmente). Bromas aparte, los hospitales tendrían que cerrar. Los médicos no podrían lavarse las manos. La lista continúa.
¿Cuánto tiempo llevas dependiendo del agua para sobrevivir?
Pista: la respuesta correcta es "toda mi vida". Necesitamos agua sí o sí. Es un hecho básico, pero que hemos ignorado con demasiada facilidad al darla por sentada. Hoy en día, nos hemos acostumbrado tanto a abrir un grifo y obtener agua al instante que no conocemos el miedo a quedarnos sin agua. No hemos experimentado la angustia constante que acompaña a una verdadera y duradera falta de agua. Sin embargo, si no tenemos cuidado, podríamos experimentarla. Si llegara ese día, sus consecuencias serían catastróficas. La campaña "El Valor del Agua" publicó recientemente un estudio económico que estima que un solo día sin agua a nivel nacional interrumpiría hasta 43.500 millones de dólares en actividad económica. ¡Ese es un día que simplemente no podemos permitirnos! Si bien la falta de agua a nivel nacional es actualmente una posibilidad futurista, muchas comunidades estadounidenses se enfrentan a la falta de agua como una realidad presente. Por ejemplo, recordemos la tragedia de Flint, Michigan. Miles de residentes se vieron afectados por el agua contaminada. Lamentablemente, la cosa no termina ahí. Entre 2012 y 2015, cientos de escuelas sujetas a la normativa de la EPA sobre plomo y cobre reportaron aumentos significativos en los niveles de plomo en su agua. ¿Recuerdan el miedo y la constante preocupación que mencioné antes? Los habitantes de estas comunidades viven con ello a diario. Creo que todos estaremos de acuerdo en que esta situación es inaceptable, ¿verdad?
Entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo cuidamos nuestra agua?
Honestamente, la clave aquí es "Mantenerse informado y difundir el conocimiento sobre el valor del agua". Hay muchas cosas que podemos hacer personalmente para conservar, preservar, reutilizar y reciclar nuestra agua. Sabemos que debemos cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, pero ¿qué hay de dejar que la naturaleza riegue nuestro césped? Estas cosas pueden parecer insignificantes, pero cuando suficientes personas comprenden la magnitud del impacto del agua en nuestras vidas, esos pequeños cambios se suman para lograr una mejora muy necesaria para nuestro futuro. Dicho esto, sin duda es importante realizar esos cambios en nuestra vida y hábitos cotidianos. Sin embargo, es igual de importante mostrar a los demás la importancia de la conservación del agua; muchas personas simplemente desconocen lo fundamental que es protegerla. Informa a tus amigos y familiares sobre su papel en la protección de nuestra agua. Es una necesidad preciada, y sería demasiado fácil perderla por completo.
Piénsalo: ¿Qué pasaría si todos los días estuvieran sin agua?
Hagamos todos nuestra parte.