Si tuvieras unos prismáticos con los que pudieras ver el futuro, ¿cómo predecirías el futuro del tratamiento de aguas residuales municipales?
Una forma fiable de hacerlo es observar las tendencias y los desarrollos incipientes que están surgiendo en todo el mundo y prever con qué rapidez podrían extenderse a su zona. Es evidente, por ejemplo, que la conservación y la reutilización del agua serán factores clave. Los avances en la tecnología de tratamiento de aguas residuales seguirán desempeñando un papel cada vez más importante. Por último, replantear el tratamiento de aguas residuales como recuperación de recursos también puede aportar información valiosa.
Una tendencia que a menudo se pasa por alto en las regulaciones de tratamiento son las propias regulaciones. Con un nuevo proyecto de ley de infraestructura en trámite, muchos de los requisitos propuestos permitirán abordar nuestras necesidades de infraestructura de manera más eficiente y efectiva. Estos incluyen la reutilización del agua y la interrelación agua-energía: cómo tratar el agua con menos energía.
Este proyecto de ley promete eliminar las regulaciones onerosas que afectan a particulares, empresas, propietarios de tierras y gobiernos estatales y locales. También busca transferir mayor responsabilidad del gobierno federal a los estados. Esto significa que los proyectos más necesarios podrán tramitarse con mayor rapidez, puntualidad y dentro del presupuesto.
Nuestras necesidades, al igual que las del mundo, son muchas. Reconocer que el proceso para abordarlas debe simplificarse es un paso de gigante en la dirección correcta.
Así que cojamos nuestros prismáticos orientados al futuro y veamos qué nos depara el horizonte.
Reutilización del agua
A medida que la escasez de agua se convierte en un problema cada vez más acuciante a nivel mundial, el impulso de los municipios para recuperar y reutilizar las aguas residuales cobra mayor importancia.
La mayor parte del efluente tratado se descarga en un curso de agua receptor local, como un río, lago u otro cuerpo de agua. En la mayoría de los casos, se ha tratado hasta alcanzar un nivel de calidad adecuado para usos no potables. Estas aplicaciones incluyen:
- necesidades agrícolas,
- Agua de refrigeración para centrales eléctricas y refinerías de petróleo,
- Agua para procesos industriales en instalaciones como fábricas de papel,
- Descarga del inodoro,
- Control del polvo,
- Actividades de construcción,
- Mezcla de hormigón y
- lagos artificiales.
En otros casos, el agua se trata hasta hacerla potable. Entre sus aplicaciones se incluye la recarga de acuíferos subterráneos para prevenir la intrusión de agua salada en zonas costeras y para aumentar las reservas de agua subterránea tierra adentro.
Además, la reutilización de aguas grises está en auge en las plantas de tratamiento descentralizadas. Su proximidad a hogares y negocios facilita la distribución de aguas grises para el uso en inodoros y riego de jardines. Estos sistemas ya se utilizan en el árido oeste de Estados Unidos. Es fácil prever su expansión en los próximos años. A medida que se construyan nuevas comunidades planificadas, podrán incorporar sistemas de aguas grises para riego y descarga de inodoros.
En todos los casos, la reutilización del agua ahorra agua, energía y dinero. Además, reduce el volumen de aguas residuales que van a parar a los sistemas sépticos y a las plantas de tratamiento, y aumenta la capacidad de la infraestructura para nuevos usuarios de agua potable.
Otros beneficios de la reutilización del agua que destaca la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) incluyen:
- Reducir la desviación de agua de ecosistemas sensibles,
- El agua reciclada también puede utilizarse para crear o mejorar humedales y hábitats de aves acuáticas.
- Disminuir las descargas de efluentes a cuerpos de agua sensibles y
- Proporciona una fuente adicional de nutrientes para la agricultura y el paisajismo, reduciendo la necesidad de aplicar fertilizantes sintéticos.
Microcontaminantes
Los microcontaminantes incluyen más de 10 000 sustancias con diversas propiedades químicas que no son completamente biodegradables y no pueden eliminarse con las tecnologías convencionales de tratamiento de aguas residuales. Entre ellas se encuentran residuos farmacéuticos, productos de cuidado personal, productos químicos domésticos, pesticidas, hormonas y productos químicos industriales.
Las fuentes de microcontaminantes incluyen vertidos industriales, aguas pluviales urbanas y escorrentía superficial agrícola. Estas sustancias son bioactivas y se acumulan en nuestros suministros de agua. Incluso pueden combinarse en la naturaleza para formar nuevas sustancias nocivas y quedar incorporadas en las aguas subterráneas.
En 2015, la Unión Europea (UE) adoptó medidas legislativas para controlar los microcontaminantes. Publicó una lista priorizada de sustancias consideradas una amenaza para las aguas superficiales y subterráneas. Para cumplir con las normas ambientales establecidas por la UE, los países miembros deben monitorear la prevalencia de estas sustancias y tomar medidas para eliminarlas, ya sea mediante química verde o soluciones de tratamiento al final del proceso en las plantas de tratamiento de aguas residuales.
Esté atento a la posible expansión de esta tendencia regulatoria a Norteamérica en los próximos años.
Una visión ampliada del tratamiento de aguas residuales
La industria del tratamiento de aguas residuales necesita adoptar una visión más amplia de su infraestructura.
Estas plantas municipales e industriales no son meros vertederos, sino más bien instalaciones de recuperación de recursos que tienen el potencial de producir agua limpia, recuperar nutrientes y reducir la dependencia de los combustibles fósiles mediante la producción de energía renovable.
Esta visión ampliada del tratamiento de aguas residuales entrelaza los elementos esenciales del agua y la energía. Se necesita energía para producir agua potable, mientras que el agua es necesaria para producir electricidad. Se prevé que la demanda de ambas aumente en los próximos años, según la EPA, que pronostica que la demanda de electricidad en las plantas de tratamiento de agua y aguas residuales a corto plazo aumentará aproximadamente un 20 %. Además, a medida que aumenten las tarifas eléctricas, la conservación y la eficiencia energética se convertirán en cuestiones cada vez más importantes para los municipios.
Mediante una combinación de innovaciones tecnológicas emergentes y mejoras en la eficiencia operativa, las plantas de tratamiento de aguas residuales deberían empezar a prepararse desde ahora para el entorno normativo que probablemente surgirá en los próximos años.